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viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Es peligroso echarse las cartas del Tarot?

foto Google
Cuando nunca nos hemos echado las cartas del tarot, o como a mí me gusta llamarlo, cuando nunca hemos echo una consulta de tarot, es normal que nos preguntemos si puede ser algo peligroso o si de alguna forma estamos contactando con un entre maligno del más allá y lo estamos invitando a que se quede con nosotros.
Todo los sistemas de adivinación (cerománcia, cartománcia, cristalománcia...) tienen que estar realizados por alguien que entienda y sepa como manejarlos. El por qué es muy sencillo, debe interpretarse bien lo que se vea. Las cartas del tarot no son peligrosas, lo peligroso es abusar de una energía para mal. Las cartas del tarot son un instrumento al igual que lo es la bola de cristal (de la que os hable en otra entrada). No es peligroso hacer una, dos, tres... consultas, lo que si os recomiendo es dejar pasar un tiempo y no hacerlas muy seguido. Así dais tiempo a que el destino junto con vuestra energía pueda materializar lo que las cartas del tarot han predicho. Como tarotistas tenemos la responsabilidad de ser sinceros con lo que pone en las cartas el tarot y no engañar a las personas. Aunque con los consejos del tarot siempre podemos afrontar los peligros o contratiempos que puedan venir. Por este motivo es bueno de vez en cuando hacer una consulta de tarot, para prevenirnos y saber cómo actuar.


En este fantástico blog se escriben historias que nos han sorprendido o nos han gustado para compartirlas con todos vosotros. Las sacamos de libros muy especiales y difíciles de encontrar, por que esos libros son los mejores. Las fotos o artículos que escribimos están basados en una o varias fuentes.

Un fuerte abrazo!

martes, 2 de septiembre de 2014

El escritor profético del Titanic.


Si hay historias que despiertan nuestro interés, esta es una de ellas. El Titanic.
El Titanic incluso mientras se construía a estado rodeado de misterio y enigmas. He titulado esta entrada "el escritor profetico del Titanic" por que de todas las historias místicas que se han contado sobre el esta para mí es la mejor y la más espeluznante.

En 1898, catorce años antes del hundimiento del gran transatlántico de lujo, el escritor Morgan Robertson (americano) se sintió impulsado a escribir una novela llamada Futility. La trama de esta novela se desarrollaba en un lujoso barco británico del que se decía que era insumergible. Se trataba del mayor de su época, y estaba haciendo su travesía por el Atlántico Norte. En la novela la embarcación zarpa de su viaje inaugural en el mes Abril (igual que el Titanic).
Pocos días después choca contra un iceberg y se hunde, causando la desaparición de cientos de víctimas, llegarían a ser más ya que en la novela (al igual que en el Titanic) no había suficientes botes salvavidas. La coincidencia más escalofriante es el nombre de Robertson le puso al barco de su novela: el TITAN.
Robertson sin quererlo también se acercó a sucesos de 1912 en otros aspectos. El Titanic tenía 3 hélices, 16 compartimentos estancos y 20 botes salvavidas. A bordo del Titan (barco de la novela) viajaban 3.000 pasajeros y el barco chocaba contra el iceberg a una velocidad de 25 nudos, el Titanic llevaba 2.224 pasajeros y en el momento de su colisión viajaba a 23 nudos.

*Morgan Robertson

Como siempre espero que os haya gustado esta increíble historia y que hayáis disfrutado con ella.
fuente: Tony Allan




jueves, 28 de agosto de 2014

Sueños Premonitorios


Ha todos nos a pasado muchas veces soñar algo y que al día siguiente o al poco tiempo se haga realidad. Las culturas antiguas creían que los sueños eran canales que nos llevaban al mundo de los espíritus. Actualmente se cree que la mente del que sueña tiene la capacidad de acceder a su subconsciente.
En cualquier caso los sueños premonitorios (siempre en la vigilia) son intuiciones a las que la mente racional no podría llegar.
Hay un par de historias, una de ellas no muy conocida que me gustaría compartir con vosotros.

El presidente norteamericano Abraham Lincoln es uno de los más famosos a nivel mundial y el que más expectación a causado en cuanto a sueños premonitorios, ya que el soñó que se encontraba en su propio funeral.


Una tarde del 11 de abril de 1865, el presidente se encontraba en la grata compañía de sus amistades en la Casa Blanca. Charlando de todo un poco salió el tema de los sueños. Al poco de iniciar la conversación narro un sueño que lo tenía preocupado desde hacía unos días.

En ese sueño el presidente Lincoln vagaba sin rumbo por la Casa Blanca. A lo lejos se escuchaban pequeños sollozos. Lincoln fue a parar al Salón del Este, dónde vio un velatorio y el cadáver de este recibiendo las condolencias de todo el que se acercaba. El presidente preguntó a uno de los soldados quien era el que había muerto, a lo que el soldado contesto que había muerto el presidente, lo habían asesinado. Lincoln despertó de golpe. "Esa noche no pude volver a conciliar el sueño y aunque solo es un sueño estoy preocupado"
Tres días más tarde Lincoln fue tiroteado por John Wilkes Booth mientras presenciaba una obra en el Teatro Ford, en Washington D.C. El presidente murió a la mañana siguiente.

Lincoln era consciente de que tenía enemigos, sobretodo los partidarios del Sur, así que tenía razones para pensar que podría ser asesinado. Pero si una historia de premoniciones en sueños me ha inquietado siempre (y no son muchos los que la conocen) es la que os voy a explicar a continuación.

Una noche de la Primera Guerra Mundial un joven cabo alemán de tan solo 28 años que servía en Somme tuvo un sueño aterrador dentro de su trinchera donde dormía con sus otros compañeros. Soñó que todo era oscuro y que un fuerte peso le oprimía el pecho por completo sin dejarlo respirar, se sentía bajo toneladas de tierra. Despertó y temiendo que el sueño pudiese ser premonitorio salió de su trinchera para tomar aire. Al momento oyó el silbido de un obús acercándose. Al volverse vio que el proyectil había destruido la trinchera donde había tenido aquella pesadilla y donde gran parte de sus compañeros yacían sin vida. Si aquel joven no hubiera echo caso de sus instintos, hubiera muerto y la historia del mundo jamás hubiera sido como la conocemos. Ese joven era Adolf Hitler.

fuente: Profecías (Tony Allan)